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Editoriales

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Vol.1 Núm. 1
José Mª
Arribas, Coordinador del Grupo de Trabajo de Cirugía Menor en
Medicina de Familia.
Profesor Asociado de Medicina de la Universidad Autónoma de
Madrid
Médico de Familia de Centro de Salud Universitario "Cerro del
Aire". Majadahonda. Madrid
Asumiendo el
enorme desarrollo tecnológico y la diversidad de posibilidades
que, potencialmente, son posibles en el abordaje de los
problemas de salud de los pacientes; es lógico valorar las
diferentes competencias que pueden desarrollarse,
razonablemente y con garantía, en cada nivel asistencial (y
por cada profesional), para la resolución de dichos problemas.
Una de esas competencias que se nutren de tecnología sencilla
y habilidades asumibles por los médicos de familia, es la
Cirugía Menor.
Dentro de los
múltiples motivos de consulta que encontramos en el Centro de
Salud, con frecuencia surgen problemas que requieren
procedimientos para su diagnóstico o técnicas quirúrgicas para
su tratamiento.
Parece lógico
pensar que una pequeña laceración deba ser adecuadamente
valorada y tratada en el centro de salud y no enviada al
hospital. Por otra parte, sería temerario e incorrecto tratar,
en atención primaria, laceraciones complejas en manos o una
quemadura subdérmica en la cara. Sin embargo también en estos
casos, existe una adecuada forma: de recepción del paciente
con dicha lesión, de realizar una primera valoración y de
proporcionar un correcto envío al hospital.
En definitiva,
el conocimiento de las técnicas básicas de cirugía menor
permiten la resolución in situ o la derivación apropiada de
numerosos problemas de salud de los pacientes que acuden a
Atención Primaria. Por ello, el aprendizaje y la experiencia
en esta disciplina deben ser elementos fundamentales para la
formación del médico de familia.
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Vol.1 Núm. 2
Cirugía
Menor en Medicina de Familia.
Reflexiones tras casi una década (II): Visión pesimista (¿o
realista?)
José Mª
Arribas, Coordinador del Grupo de Trabajo de Cirugía Menor en
Medicina de Familia.
Profesor Asociado de Medicina de la Universidad Autónoma de
Madrid
Médico de Familia de Centro de Salud Universitario "Cerro del
Aire". Majadahonda. Madrid
El Médico de
Familia cuida de forma integral y continua a los pacientes,
en colaboración con todos los componentes del sistema
sanitario, realizando actividades de prevención, otras veces
de diagnóstico y, sin duda, acciones terapéuticas.
El Médico de Familia que realiza cirugía menor contribuye a
la prevención del melanoma o del carcinoma espinocelular,
con el diagnóstico y la exéresis adecuados de los nevus
displásicos o de queratosis actínicas. Así mismo,
diagnostica correctamente entidades clínicas (vasculitis
cutáneas, enfermedad de Bowen, etc.), en la propia consulta
con una biopsia y trata eficazmente lesiones antiestéticas
como verrugas, queratosis seborreicas, quistes epidérmicos o
procesos patológicos indiscutibles como, hemorroides
trombosadas o uñas encarnadas, sin olvidar la sutura de
laceraciones o drenaje de abscesos.
Por tanto la cirugía menor, es una herramienta más para la
práctica profesional de calidad del médico de familia en el
primer nivel asistencial.
Podemos y debemos realizar cirugía menor de calidad, sin
embargo no debemos olvidarnos de los problemas que el
binomio cirugía menor – atención primaria ha suscitado en el
pasado, en el presente y, con toda seguridad, también en un
futuro.
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Vol.1 Núm. 3
Diez mil
razones para la enseñanza de la Cirugía Menor
José Mª
Arribas, Coordinador del Grupo de Trabajo de Cirugía Menor en
Medicina de Familia.
Profesor Asociado de Medicina de la Universidad Autónoma de
Madrid
Médico de Familia de Centro de Salud Universitario "Cerro del
Aire". Majadahonda. Madrid
En España el
Programa de la Especialidad de Medicina de Familia y
Comunitaria (la última actualización aprobado este año
2004), tiene como objetivo formar al especialista en
Medicina de Familia con los necesarios conocimientos y
habilidades, para una práctica profesional de calidad. Entre
dichas habilidades, se encuentra la formación en cirugía, en
un esfuerzo por adecuar el perfil profesional del médico de
familia a las necesidades que se plantean diariamente en la
consulta de atención primaria, en donde surgen con
frecuencia problemas que requieren para su diagnóstico y/o
tratamiento la utilización de procedimientos y técnicas
quirúrgicas.
Para la
realización de los procedimientos quirúrgicos se necesitan
unas habilidades técnicas que deben aprenderse no sólo
mediante el estudio teórico, sino también con el
entrenamiento práctico y monitorizado. Es lógico pensar que
la formación de calidad en la residencia de Medicina de
Familia capacita técnicamente para poder realizar la mayoría
de los procedimientos quirúrgicos básicos, sin embargo,
aunque así se desarrolle, esta capacitación técnica deberá
actualizarse (y a veces iniciarse) mediante cursos
teórico-prácticos acreditados y rotaciones específicas
monitorizadas. Ambas actividades deben contar, idealmente,
con la participación y el consenso del resto de los
especialistas.
Texto
completo disponible en la VideoRevista
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Vol.2 Núm. 1
La Cirugía
Menor y el nuevo Programa de Medicina Familiar y Comunitaria
José Mª
Arribas, Coordinador del Grupo de Trabajo de Cirugía Menor en
Medicina de Familia.
Profesor Asociado de Medicina de la Universidad Autónoma de
Madrid
Médico de Familia de Centro de Salud Universitario "Cerro del
Aire". Majadahonda. Madrid
En Octubre de
2004 fue aprobado por la Comisión de Recursos Humanos de los
Ministerios de Sanidad y de Educación de España, el nuevo
Programa de la Especialidad de Medicina de Familia. Este
nuevo programa amplia a 4 años la duración de la misma y
consagra los contenidos formativos para procurar la
excelencia, en la formación medica, necesaria para la
atención primaria de calidad. La convocatoria MIR 2004-2005
ya está realizando la especialidad de Medicina de Familia y
Comunitaria como especialidad de 4 años.
Como refiere uno de los artífices de este nuevo Programa,
Tomás Gómez Gascón, “…este nuevo programa supone un gran
avance para nuestra especialidad y supone un reto y, a la
vez, una oportunidad...”. Parece claro que la zozobra que
nuestra especialidad ha sufrido desde el principio, hasta
sus más de 25 años de vida (¡que se dice pronto!) ha tocado
a su fin. A veces lo obvio, lo razonable y, en definitiva la
lógica y el sentido común, no se concretan ni se desarrollan
acordes a su propia definición; nuestra especialidad es buen
ejemplo de ello. Pero también es un buen ejemplo de que el
trabajo tenaz y los hechos, por encima de las palabrerías,
siempre triunfan; aunque a veces nos hagamos viejos en el
intento…
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Vol.2 Núm. 2
Prevención
del cáncer de piel
Serafín
Fernández-Cañadas
Dermatólogo
del Hospital Clínico San Carlos. Madrid
Desde la
antigüedad hasta el siglo XIX, el sol ha sido considerado un
enemigo. Parecer blanco ha sido hasta hace muy poco sinónimo
de vello, símbolo de nobleza y refinamiento.
Fue en el siglo XX, sobre los años 30-40 cuando se instauró
la moda del bronceado con Coco Chanel, la aparición del
primer aceite bronceador (1936), la aparición del bikini
(1916) y posteriormente con el auge de destinos exóticos o
la aparición de cabinas UVA.
A finales de los años 80 se empieza a tomar conciencia del
daño del sol y se realizan las primeras campañas de
prevención (“El sol brilla, la imprudencia quema”), y se
desarrollan las primeras patentes de fotoprotección.
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